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Tipos de fuerza muscular: ¿Cuáles son y cómo entrenarlas?

Hombre haciendo curl de biceps

Hablar de fuerza muscular no es hablar solo de levantar mucho peso.

De hecho, este es uno de los errores más habituales en gimnasios, centros deportivos y entrenamientos online: pensar que ser fuerte significa únicamente mover más kilos en sentadilla, press banca o peso muerto.

Y sí, eso es fuerza. Pero no es toda la fuerza.

La fuerza también está cuando un futbolista acelera en 3 metros, cuando una persona mayor se levanta de una silla sin ayuda, cuando un corredor mantiene la postura en los últimos kilómetros, cuando un cliente controla una bajada lenta en una zancada o cuando alguien vuelve a entrenar con seguridad después de una lesión.

Por eso, si te preguntas qué tipos de fuerza muscular existen, la respuesta no se queda en una lista teórica. La respuesta importa porque cada tipo de fuerza tiene una función, una forma de entrenarse y una utilidad práctica.

En este artículo vamos a ir un paso más allá: vamos a ver los tipos de fuerza muscular, cómo diferenciarlos, qué ejercicios utilizar y cómo aplicarlos en un entrenamiento real.

Porque una cosa es saber nombres.

Y otra muy distinta es saber programar.

Qué es la fuerza muscular y por qué importa tanto

La fuerza muscular es la capacidad que tiene el sistema neuromuscular para generar tensión frente a una resistencia.

Dicho más claro: es la capacidad de tus músculos para empujar, tirar, sostener, frenar, acelerar o controlar una carga.

Esa carga puede ser:

  • Una barra.
  • Una mancuerna.
  • Tu propio peso corporal.
  • Una goma elástica.
  • Una máquina.
  • Un rival en un deporte.
  • Una subida.
  • Un salto.
  • Una frenada.
  • Una acción cotidiana.

La fuerza está presente en casi todo.

No solo en el gimnasio.

La necesitas para entrenar, competir, moverte mejor, proteger articulaciones, mejorar la composición corporal, tener más autonomía y reducir el riesgo de recaídas en ciertos procesos de readaptación físico deportiva.

Por eso, cuando un entrenador trabaja con clientes, no debería pensar solo en “hacer ejercicios de fuerza”. Debería preguntarse:

  • ¿Qué tipo de fuerza necesita esta persona?
  • ¿Para qué objetivo?
  • ¿Con qué nivel de experiencia?
  • ¿Con qué limitaciones?
  • ¿Con qué margen de progresión?
  • ¿En qué fase del proceso está?
  • ¿Qué ejercicios tienen más sentido ahora?

Ahí está la diferencia entre poner una rutina genérica y entrenar con criterio.

Qué tipos de fuerza muscular existen

Los principales tipos de fuerza muscular que conviene conocer son:

  • Fuerza máxima.
  • Fuerza explosiva.
  • Fuerza resistencia.
  • Fuerza orientada a hipertrofia.
  • Fuerza relativa.
  • Fuerza isométrica.
  • Fuerza excéntrica.

También podríamos hablar de fuerza reactiva, fuerza rápida, fuerza funcional, fuerza específica o fuerza dinámica, pero para entender el entrenamiento de forma práctica, estas categorías son una base muy sólida.

Lo importante es que no las veas como compartimentos cerrados.

En la vida real, los tipos de fuerza se mezclan.

Por ejemplo, un sprint exige fuerza explosiva, fuerza relativa, fuerza reactiva y capacidad de aplicar fuerza rápido contra el suelo. Una dominada combina fuerza relativa, control escapular, fuerza máxima en relación al peso corporal y resistencia si haces muchas repeticiones. Una sentadilla pesada prioriza fuerza máxima, pero también exige control excéntrico, estabilidad e intención de movimiento.

Por eso, más que memorizar definiciones, hay que entender cómo se aplican.

Fuerza máxima: qué es y cómo se entrena

La fuerza máxima es la mayor cantidad de fuerza que una persona puede producir en una contracción voluntaria.

En palabras simples: es tu capacidad para mover la mayor carga posible.

Ejemplos claros:

  • Levantar una carga muy pesada en sentadilla.
  • Hacer un peso muerto pesado.
  • Realizar un press banca cerca de tu máximo.
  • Empujar un trineo con mucha carga.
  • Hacer una dominada lastrada pesada.

La fuerza máxima es muy importante porque actúa como una especie de “techo” sobre otras capacidades.

Si una persona mejora su fuerza máxima, muchas veces también puede mejorar su potencia, su estabilidad, su economía de movimiento y su capacidad para tolerar cargas.

Pero ojo: entrenar fuerza máxima no significa hacer el loco con kilos que no controlas.

Un entrenamiento de fuerza máxima bien planteado suele incluir:

  • Cargas altas.
  • Pocas repeticiones.
  • Descansos amplios.
  • Técnica muy cuidada.
  • Progresión controlada.
  • Buena preparación previa.
  • Supervisión si el ejercicio es complejo.

Ejemplos de ejercicios para fuerza máxima:

  • Sentadilla.
  • Peso muerto.
  • Press banca.
  • Press militar.
  • Dominadas lastradas.
  • Hip thrust pesado.
  • Remo con barra.
  • Prensa de piernas pesada.

Una forma sencilla de trabajarla sería usar series de 3 a 5 repeticiones con una carga exigente, dejando margen técnico. No siempre hay que ir al fallo. De hecho, en fuerza máxima, muchas veces conviene no llegar al fallo para mantener calidad y reducir riesgo.

La fuerza máxima es muy útil para deportistas, entrenadores personales, preparación física y procesos de readaptación, pero siempre debe adaptarse al contexto del cliente.

Fuerza explosiva: potencia, velocidad y rendimiento

La fuerza explosiva es la capacidad de aplicar fuerza en el menor tiempo posible.

Aquí no solo importa cuánta fuerza tienes.

Importa lo rápido que puedes expresarla.

Ejemplos:

  • Saltar alto.
  • Acelerar en un sprint.
  • Lanzar un balón medicinal.
  • Cambiar de dirección.
  • Golpear.
  • Saltar a un cajón.
  • Hacer un sprint en cuesta.
  • Realizar un levantamiento olímpico adaptado.

La fuerza explosiva es clave en muchísimos deportes: fútbol, baloncesto, tenis, atletismo, artes marciales, pádel, rugby, voleibol y prácticamente cualquier disciplina donde haya aceleraciones, saltos, golpeos o cambios de ritmo.

Para entrenarla, hay que priorizar velocidad, intención y calidad.

No sirve de nada hacer saltos explosivos si estás tan fatigado que cada repetición parece cámara lenta.

Ejemplos de ejercicios de fuerza explosiva:

  • Saltos verticales.
  • Saltos horizontales.
  • Saltos al cajón.
  • Lanzamientos con balón medicinal.
  • Sprints cortos.
  • Kettlebell swing.
  • Push press.
  • Cargadas adaptadas.
  • Saltos laterales.
  • Pliometría básica y avanzada.

Punto importante: antes de meter ejercicios explosivos complejos, conviene tener una base mínima de fuerza, técnica y control.

No todo el mundo necesita empezar con pliometría avanzada.

A veces, el primer paso es aprender a caer bien.

Fuerza resistencia: cuando el músculo tiene que aguantar

La fuerza resistencia es la capacidad de mantener esfuerzos musculares repetidos durante un tiempo prolongado.

No se trata de levantar el máximo peso posible.

Se trata de sostener el rendimiento.

Ejemplos:

  • Hacer muchas sentadillas con tu peso corporal.
  • Mantener una postura estable durante tiempo.
  • Realizar un circuito de entrenamiento funcional.
  • Subir cuestas largas.
  • Mantener la técnica durante una carrera.
  • Aguantar una sesión de fuerza con muchas repeticiones.
  • Repetir acciones en deportes de equipo.

Este tipo de fuerza muscular es muy útil para clientes que buscan mejorar condición física general, pérdida de grasa, salud, rendimiento recreativo o resistencia muscular localizada.

Ejercicios habituales:

  • Sentadillas con peso corporal.
  • Zancadas.
  • Flexiones.
  • Remo con TRX.
  • Kettlebell swing moderado.
  • Farmer walk.
  • Circuitos de fuerza.
  • Step ups.
  • Trabajo con gomas.
  • Planchas y variantes de core.

La fuerza resistencia se puede entrenar con:

  • Más repeticiones.
  • Menos carga relativa.
  • Menores descansos.
  • Circuitos.
  • Superseries.
  • Trabajo por tiempo.
  • Ritmos controlados.

Ahora bien, cuidado con confundir fuerza resistencia con hacer repeticiones infinitas sin técnica.

Cuando la técnica se rompe, el ejercicio deja de aportar lo que debería.

Y ahí es donde un buen entrenador marca la diferencia.

Fuerza hipertrofia: ganar masa muscular con sentido

La hipertrofia no es exactamente un “tipo de fuerza” clásico, pero en el entrenamiento real se suele trabajar como una orientación específica de la fuerza.

El objetivo principal es aumentar masa muscular.

Esto puede interesar por estética, rendimiento, salud, prevención de lesiones, mejora de composición corporal o mejora funcional.

Entrenar para hipertrofia suele implicar:

  • Volumen suficiente.
  • Cargas moderadas o altas.
  • Proximidad al fallo controlada.
  • Buena técnica.
  • Progresión en el tiempo.
  • Selección adecuada de ejercicios.
  • Recuperación suficiente.

Ejercicios típicos:

  • Sentadilla.
  • Peso muerto rumano.
  • Hip thrust.
  • Press banca.
  • Press inclinado.
  • Jalones.
  • Remo.
  • Elevaciones laterales.
  • Curl femoral.
  • Extensiones de cuádriceps.
  • Curl de bíceps.
  • Extensión de tríceps.

La hipertrofia no debe verse como algo solo “de culturistas”.

Más masa muscular puede ayudar a mejorar la fuerza, la salud metabólica, la tolerancia a la carga y la capacidad funcional.

Eso sí, ganar músculo no depende solo de hacer ejercicios. También dependen la alimentación, el descanso, el volumen total, la intensidad, la adherencia y la progresión.

Fuerza relativa: ser fuerte para tu propio peso corporal

La fuerza relativa es la fuerza que una persona tiene en relación con su peso corporal.

Es decir, no se trata solo de cuánto levantas, sino de cuánto levantas comparado con lo que pesas.

Ejemplo sencillo:

Una persona de 70 kg que hace 10 dominadas estrictas tiene una fuerza relativa muy interesante.

Una persona de 110 kg que levanta mucho en máquina, pero no puede controlar su propio peso corporal, quizá tenga buena fuerza absoluta, pero peor fuerza relativa.

La fuerza relativa es clave en:

Ejercicios para trabajarla:

  • Dominadas.
  • Fondos.
  • Flexiones.
  • Sentadillas a una pierna asistidas.
  • Zancadas.
  • Planchas.
  • Hollow hold.
  • Remo invertido.
  • Subidas a cajón.
  • Carreras y sprints.

Este tipo de fuerza tiene mucho valor para clientes que quieren moverse mejor, sentirse más ágiles, controlar su cuerpo y mejorar su rendimiento sin depender siempre de máquinas.

Una persona fuerte no es solo la que mueve mucho hierro.

También es la que controla bien su cuerpo.

Fuerza isométrica: mantener tensión sin movimiento

La fuerza isométrica aparece cuando el músculo genera tensión sin que haya movimiento visible en la articulación.

Ejemplos:

  • Mantener una plancha.
  • Aguantar una sentadilla en pared.
  • Sostener una pausa en una dominada.
  • Mantener una carga sin moverte.
  • Hacer una pausa abajo en una sentadilla.
  • Empujar contra una resistencia que no se mueve.

Este tipo de fuerza es muy útil para mejorar estabilidad, control, tolerancia de tejidos y posiciones específicas.

También se utiliza mucho en procesos de readaptación físico deportiva, porque permite trabajar tensión muscular de forma controlada y progresiva.

Ejercicios isométricos útiles:

  • Plancha frontal.
  • Plancha lateral.
  • Wall sit.
  • Pausa en sentadilla.
  • Pausa en split squat.
  • Isométrico de gemelo.
  • Isométrico de puente de glúteo.
  • Holds en dominada.
  • Farmer hold.
  • Pallof press isométrico.

Lo interesante del trabajo isométrico es que te obliga a controlar.

Y muchas veces, antes de moverte rápido, tienes que aprender a sostener bien.

Fuerza excéntrica: controlar la carga en la fase de bajada

La fuerza excéntrica se produce cuando el músculo genera tensión mientras se alarga.

Es la fase de frenado o control.

Ejemplos:

  • Bajar lentamente en una sentadilla.
  • Controlar la bajada en una dominada.
  • Descender en un peso muerto rumano.
  • Frenar una zancada.
  • Aterrizar después de un salto.
  • Controlar la bajada de un curl nórdico.

Este trabajo es fundamental porque en el deporte y en la vida real no solo producimos fuerza: también tenemos que absorberla.

Cuando corres, saltas, frenas o cambias de dirección, tu cuerpo necesita capacidad para controlar fuerzas.

Por eso el entrenamiento excéntrico es tan importante en rendimiento, prevención y readaptación.

Ejercicios para fuerza excéntrica:

  • Sentadilla con bajada lenta.
  • Peso muerto rumano.
  • Curl nórdico.
  • Zancada con tempo.
  • Dominada excéntrica.
  • Flexión con bajada lenta.
  • Elevación de gemelo excéntrica.
  • Step down.
  • Split squat con control.

Un ejemplo práctico sería hacer una sentadilla bajando en 3 o 4 segundos, manteniendo buena posición, y subiendo de forma controlada.

No necesitas complicarlo.

Necesitas hacerlo bien.

Tipos de ejercicios de fuerza muscular según tu objetivo

Cuando alguien busca tipos de ejercicios de fuerza muscular, normalmente quiere ejemplos claros.

Vamos a ordenarlos por objetivo.

Si quieres trabajar fuerza máxima

Aquí buscamos mover cargas altas, pero siempre con buena técnica. No se trata de levantar peso a cualquier precio, sino de aplicar fuerza de forma segura y eficiente.

Algunos ejercicios habituales son:

  • Sentadilla pesada.
  • Peso muerto.
  • Press banca.
  • Press militar.
  • Dominadas lastradas.
  • Remo pesado.
  • Hip thrust pesado.

Este tipo de trabajo suele hacerse con pocas repeticiones, descansos más largos y mucha atención a la calidad del movimiento. Es ideal para mejorar la base de fuerza y construir un cuerpo más capaz.

Si quieres trabajar fuerza explosiva

En este caso, la prioridad no es solo hacer fuerza, sino hacerla rápido.

La fuerza explosiva se entrena con ejercicios donde la intención de velocidad es clave. Es decir, movimientos potentes, rápidos y con descansos suficientes para mantener la calidad.

Puedes usar ejercicios como:

  • Saltos.
  • Sprints.
  • Lanzamientos de balón medicinal.
  • Push press.
  • Kettlebell swing.
  • Pliometría.
  • Saltos laterales.

Este trabajo es especialmente útil en deportes donde necesitas acelerar, saltar, cambiar de dirección o reaccionar rápido. Eso sí, antes de meter ejercicios muy explosivos, conviene tener una buena base de fuerza y control.

Si quieres trabajar fuerza resistencia

Aquí el objetivo es que el músculo sea capaz de aguantar esfuerzos repetidos durante más tiempo.

No buscamos levantar el máximo peso posible, sino mantener un buen nivel de fuerza mientras aparece la fatiga.

Algunos ejercicios que encajan muy bien son:

  • Circuitos funcionales.
  • Sentadillas con peso corporal.
  • Zancadas.
  • Flexiones.
  • Remo con TRX.
  • Farmer walk.
  • Trabajo con gomas.
  • Step ups.

Este tipo de fuerza es muy útil para mejorar la condición física general, entrenar con más continuidad y aguantar mejor sesiones largas o deportes con muchas acciones repetidas.

Si quieres trabajar hipertrofia

Cuando el objetivo es ganar masa muscular, lo importante es generar un estímulo suficiente para que el músculo tenga motivos para adaptarse.

Aquí suelen combinarse ejercicios básicos con ejercicios más analíticos, trabajando con un volumen adecuado y una intensidad bien ajustada.

Ejercicios interesantes para hipertrofia pueden ser:

  • Press inclinado.
  • Remo con mancuerna.
  • Jalón al pecho.
  • Prensa.
  • Curl femoral.
  • Extensión de cuádriceps.
  • Elevaciones laterales.
  • Hip thrust.
  • Peso muerto rumano.

La clave no es solo “hacer muchas repeticiones”. La clave es entrenar cerca del esfuerzo necesario, progresar con el tiempo y mantener una técnica sólida.

Si quieres trabajar fuerza relativa

La fuerza relativa tiene mucho que ver con controlar y mover bien tu propio cuerpo.

Aquí no importa únicamente cuánto peso levantas, sino cómo eres capaz de manejar tu peso corporal en diferentes movimientos.

Algunos ejercicios muy útiles son:

  • Dominadas.
  • Flexiones.
  • Fondos.
  • Remo invertido.
  • Planchas.
  • Pistol squat asistida.
  • Zancadas.
  • Trabajo de core.

Este tipo de fuerza es muy interesante para deportistas, personas que entrenan calistenia o clientes que quieren sentirse más ágiles, coordinados y capaces en su día a día.

Si quieres trabajar fuerza isométrica

La fuerza isométrica se trabaja manteniendo tensión sin que haya movimiento visible.

Puede parecer simple, pero cuando se hace bien, es un recurso muy potente para mejorar estabilidad, control postural y tolerancia a determinadas posiciones.

Ejemplos claros:

  • Plancha.
  • Wall sit.
  • Pausa en sentadilla.
  • Isométricos de gemelo.
  • Farmer hold.
  • Pausas en dominada.
  • Pallof press.

Este tipo de trabajo es muy útil cuando quieres reforzar una posición concreta, mejorar el control o introducir carga de forma progresiva sin necesidad de movimiento dinámico.

Si quieres trabajar fuerza excéntrica

La fuerza excéntrica aparece cuando controlas la fase de bajada o frenado del movimiento.

Y esto es importantísimo, porque en el entrenamiento y en el deporte no solo hay que producir fuerza: también hay que saber absorberla y controlarla.

Puedes trabajarla con ejercicios como:

  • Curl nórdico.
  • Sentadilla con tempo.
  • Dominada excéntrica.
  • Peso muerto rumano.
  • Step down.
  • Flexión con bajada lenta.
  • Zancada con control.

La idea es sencilla: no dejar que la carga “te gane”. Controlas el movimiento, frenas bien y mantienes una buena posición durante toda la ejecución.

Bien programado, este tipo de trabajo es clave para mejorar rendimiento, control corporal y seguridad en el entrenamiento.

Cómo combinar los tipos de fuerza en una rutina semanal

La clave no es entrenar todos los tipos de fuerza muscular todos los días.

La clave es organizarlos.

Un ejemplo para una persona con nivel intermedio que entrena 3 días por semana podría ser:

Día 1: fuerza máxima y fuerza relativa

  • Sentadilla: 4 series de 4 repeticiones.
  • Dominadas o jalón: 4 series de 6 repeticiones.
  • Hip thrust: 3 series de 6 repeticiones.
  • Press banca: 4 series de 5 repeticiones.
  • Plancha lateral: 3 series por lado.

Día 2: hipertrofia y fuerza resistencia

  • Peso muerto rumano: 3 series de 8 a 10 repeticiones.
  • Prensa: 3 series de 10 a 12 repeticiones.
  • Remo con mancuerna: 3 series de 10 repeticiones.
  • Press inclinado: 3 series de 10 repeticiones.
  • Circuito final: 3 rondas de zancadas, flexiones y farmer walk.

Día 3: fuerza explosiva y control excéntrico

  • Saltos al cajón: 4 series de 3 repeticiones.
  • Lanzamientos de balón medicinal: 4 series de 5 repeticiones.
  • Split squat con bajada lenta: 3 series de 8 repeticiones por pierna.
  • Dominada excéntrica: 3 series de 4 repeticiones.
  • Trabajo de core antirrotación: 3 series por lado.

Esto es solo un ejemplo.

Un entrenador debe ajustar ejercicios, volumen, intensidad y descansos según el cliente.

Porque no entrena igual una persona que busca perder grasa, un deportista amateur, un cliente con poca experiencia, alguien que quiere ganar masa muscular o una persona que necesita volver a entrenar tras una lesión.

Errores habituales al entrenar fuerza muscular

Entrenar siempre igual

Si siempre haces 3 series de 12 con el mismo peso, el mismo descanso y la misma intención, tu cuerpo tiene pocos motivos para adaptarse.

La fuerza necesita progresión.

Puede ser más carga, más repeticiones, mejor técnica, más rango, más control, más velocidad o mejor densidad de entrenamiento.

Pero algo tiene que evolucionar.

Confundir cansancio con eficacia

Acabar destruido no significa haber entrenado bien. Un entrenamiento puede ser duro y malo, puede ser técnico, medido y muy efectivo sin sobre esfuerzos innecesarios que te dejen tirado en el suelo.

El objetivo no es sobrevivir a la sesión, es mejorar.

No respetar la técnica

La técnica no es un detalle estético.

Es la base para aplicar fuerza de forma eficiente y segura.

Especialmente cuando trabajas con clientes, tienes que saber mirar:

  • Posición articular.
  • Control del movimiento.
  • Compensaciones.
  • Ritmo.
  • Respiración.
  • Fatiga.
  • Rango útil.
  • Capacidad real de progresar.

Meter ejercicios avanzados demasiado pronto

No todo el mundo necesita saltos profundos, sprints máximos o cargas altísimas.

Antes de eso, muchas personas necesitan:

  • Mejorar movilidad.
  • Ganar fuerza base.
  • Aprender patrones.
  • Controlar el core.
  • Mejorar estabilidad.
  • Tolerar volumen.
  • Dominar ejercicios simples.

Lo básico bien hecho es muy potente.

No individualizar

Este es el gran error.

Copiar rutinas de internet puede servir para tener ideas, pero no para programar bien.

Un buen entrenamiento depende del contexto.

Edad, nivel, objetivo, historial de lesiones, disponibilidad, material, motivación, descanso y experiencia técnica cambian completamente la planificación.

Cómo saber qué tipo de fuerza muscular necesitas trabajar

Para saber qué tipo de fuerza muscular debes priorizar, empieza por tu objetivo.

Si quieres ganar fuerza general

Prioriza:

  • Fuerza máxima.
  • Fuerza relativa.
  • Técnica en básicos.
  • Progresión de cargas.

Si quieres ganar músculo

Prioriza:

  • Hipertrofia.
  • Volumen semanal.
  • Ejercicios multiarticulares y analíticos.
  • Progresión medible.

Si quieres mejorar en un deporte

Prioriza:

  • Fuerza máxima.
  • Fuerza explosiva.
  • Fuerza excéntrica.
  • Fuerza específica según gestos deportivos.

Si quieres perder grasa

Prioriza:

  • Entrenamiento de fuerza completo.
  • Fuerza resistencia.
  • Hipertrofia.
  • Cardio complementario.
  • Adherencia.

Si quieres volver a entrenar con seguridad

Prioriza:

  • Control isométrico.
  • Fuerza excéntrica.
  • Fuerza base.
  • Movilidad.
  • Progresiones individualizadas.

Si eres entrenador personal

Prioriza entender todos.

Porque tus clientes no necesitan que les mandes ejercicios sueltos.

Necesitan que sepas por qué eliges cada ejercicio, qué adaptación buscas y cómo vas a progresar.

Ese es el salto profesional.

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Conocer los tipos de fuerza muscular está bien. Pero saber aplicarlos en personas reales, con objetivos distintos y necesidades diferentes, es lo que marca la diferencia profesional.

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Porque cualquiera puede aprender una lista de ejercicios.

Lo que marca la diferencia es saber qué tipo de fuerza necesita cada cliente, cómo entrenarla, cómo medirla y cómo progresarla sin improvisar.

Roberto Durán: Rector ESCIDE

Redactado por Roberto Durán

Roberto Durán es Doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y readaptador deportivo en fútbol profesional. Cuenta con más de 20 años de experiencia trabajando en entrenamiento personal y procesos de readaptación deportiva, colaborando con clubes de primera división del fútbol español y centros deportivos de referencia como Virgin Active, Holmes Place y la Clínica Universidad de Navarra. Es autor de dos libros de entrenamiento de fuerza aplicados a la readaptación deportiva publicados por la editorial ANAYA y ha sido profesor universitario en UNIR y UCAM.

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