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¿Qué es un preparador físico y qué hace realmente?

Preparador fisico con clienta

Si alguna vez has visto entrenar a un equipo de fútbol, a un atleta o a cualquier deportista de alto nivel, probablemente hayas visto trabajar a un preparador físico. Aunque muchas veces su figura queda en un segundo plano, buena parte del rendimiento que vemos posteriormente durante la competición empieza precisamente en su trabajo.

Pero ¿qué es un preparador físico exactamente?

Un preparador físico es el profesional encargado de evaluar, planificar, desarrollar y controlar el entrenamiento físico de una persona o de un equipo, adaptándolo a las características del deportista, las exigencias de su disciplina y los objetivos que se quieren alcanzar.

Y esto es importante: ser preparador físico no consiste simplemente en elegir ejercicios.

Hay que saber qué entrenar, por qué hacerlo, cuándo introducir cada estímulo, con qué intensidad, cuánto tiempo necesita el deportista para recuperarse y cómo modificar la planificación según su respuesta.

Fuerza, resistencia, velocidad, movilidad, potencia, coordinación, carga de entrenamiento, fatiga o prevención de lesiones forman parte de un sistema que debe estar perfectamente organizado.

Por eso, cuanto mayor es el nivel deportivo, más relevante resulta la figura del preparador físico.

¿Qué hace exactamente un preparador físico?

Podemos resumir su trabajo en una idea: conseguir que el deportista esté físicamente preparado para responder a las demandas de su deporte.

Pero llegar hasta ahí implica bastante más trabajo del que parece.

Imagina a un preparador físico de fútbol.

No puede limitarse a decir que los jugadores corran durante 30 minutos porque necesita mejorar su resistencia.

Tiene que analizar qué esfuerzos aparecen realmente durante un partido, qué posición ocupa cada jugador, qué carga está acumulando, cuántos partidos disputa, qué sesiones ha realizado previamente y qué estímulo necesita en cada momento.

Un central no tiene exactamente las mismas exigencias que un extremo.

Un futbolista que ha jugado 90 minutos el domingo tampoco debería recibir necesariamente la misma carga el lunes que otro compañero que no participó.

Y un jugador que viene de una lesión necesita una progresión diferente antes de volver a competir con normalidad.

Por eso, la preparación física moderna parte de la individualización del entrenamiento.

El preparador físico toma toda esa información y la convierte en decisiones.

  • Evalúa.
  • Planifica.
  • Entrena.
  • Controla.
  • Analiza.
  • Y vuelve a ajustar.

Ese ciclo se repite continuamente.

¿Cuáles son las principales funciones de un preparador físico?

Aunque sus responsabilidades cambian dependiendo del deporte, del nivel competitivo y del entorno de trabajo, hay una serie de funciones especialmente habituales.

Evaluar el estado físico del deportista

Antes de planificar, hay que saber desde dónde partimos.

El preparador físico puede utilizar diferentes pruebas y herramientas para valorar capacidades como:

  • Fuerza.
  • Potencia.
  • Resistencia.
  • Velocidad.
  • Movilidad.
  • Capacidad de aceleración.
  • Capacidad de cambio de dirección.
  • Asimetrías.
  • Respuesta ante determinados esfuerzos.

Los datos permiten establecer una referencia inicial y comparar posteriormente la evolución.

Porque entrenar sin evaluar tiene un problema: podemos tener sensaciones, pero resulta mucho más difícil saber objetivamente si estamos avanzando.

Diseñar la planificación del entrenamiento

Una vez evaluado el deportista, llega una de las responsabilidades más importantes: decidir cómo organizar el entrenamiento.

Aquí entran conceptos como la planificación y la periodización.

El preparador físico distribuye los estímulos durante diferentes periodos para intentar que el deportista alcance el estado de forma adecuado cuando realmente lo necesita.

En deporte competitivo esto puede implicar estructurar:

  • Temporadas completas.
  • Macrociclos.
  • Mesociclos.
  • Microciclos.
  • Sesiones individuales.

La dificultad está en que una planificación nunca debería entenderse como algo completamente rígido.

Puedes tener diseñado el entrenamiento de las próximas semanas, pero después aparecen partidos, cambios de calendario, molestias, lesiones, variaciones en el rendimiento o respuestas diferentes a las esperadas.

El profesional debe saber interpretar estas situaciones y ajustar el trabajo.

Programar el entrenamiento de fuerza

La fuerza ocupa actualmente un papel fundamental dentro de la preparación física.

Y no hablamos únicamente de levantar mucho peso.

El entrenamiento puede perseguir objetivos muy distintos dependiendo del deportista y de su modalidad:

  • Mejorar la fuerza máxima.
  • Desarrollar potencia.
  • Aumentar la capacidad de producir fuerza rápidamente.
  • Mejorar acciones explosivas.
  • Incrementar la tolerancia ante determinadas cargas.
  • Trabajar déficits específicos.
  • Reducir determinados factores relacionados con el riesgo de lesión.

La selección de ejercicios, volumen, intensidad, velocidad de ejecución y recuperación debe responder a un objetivo.

Ahí está precisamente la diferencia entre simplemente hacer ejercicios y programar un entrenamiento.

Desarrollar resistencia y capacidad cardiovascular

La resistencia tampoco se entrena igual en todos los deportes.

Las necesidades de un corredor de fondo son completamente diferentes a las de un futbolista, un jugador de baloncesto o un tenista.

El preparador físico analiza las demandas energéticas y competitivas de cada disciplina para determinar qué métodos tienen sentido.

En deportes de equipo, además, debe combinar el trabajo cardiovascular con entrenamiento de fuerza, sesiones técnico tácticas y competición.

Y ahí es donde empieza a complicarse de verdad la planificación.

No puedes entrenar cada capacidad de manera independiente como si las demás no existieran.

Trabajar velocidad y potencia

En muchas modalidades deportivas, una fracción de segundo cambia una acción.

  • Una aceleración.
  • Un salto.
  • Un sprint.
  • Un cambio de dirección.
  • Una disputa por un balón.

Por eso, el entrenamiento de velocidad y potencia tiene un papel especialmente relevante en el alto rendimiento.

El preparador físico debe identificar qué manifestaciones necesita realmente el deportista y diseñar estímulos específicos para desarrollarlas.

Controlar las cargas de entrenamiento

Uno de los mayores cambios en la preparación física durante los últimos años ha sido el crecimiento del control de datos.

Actualmente podemos obtener muchísima información del entrenamiento.

GPS, frecuencia cardíaca, percepción subjetiva del esfuerzo, plataformas de fuerza, test específicos y otras tecnologías permiten conocer mejor cómo está respondiendo el deportista.

Pero disponer de datos no garantiza tomar buenas decisiones.

El verdadero trabajo está en interpretarlos dentro de su contexto.

Un número aislado dice poco.

Lo relevante es comprender qué significa para ese deportista, en ese momento de la temporada y teniendo en cuenta la carga que ha acumulado previamente.

Realizar un seguimiento de la evolución

El entrenamiento produce adaptaciones y esas adaptaciones necesitan comprobarse.

Por eso, evaluar no es algo que se haga únicamente el primer día.

Un buen preparador físico realiza seguimiento durante todo el proceso y compara los resultados con los objetivos establecidos.

Si la evolución es adecuada, puede mantener o progresar la planificación.

Si no lo es, deberá preguntarse por qué.

  • ¿La carga es insuficiente?
  • ¿Es excesiva?
  • ¿El deportista está recuperando correctamente?
  • ¿Ha cambiado el calendario?
  • ¿Existe algún déficit que no habíamos detectado?

Entrenar también consiste en hacerse continuamente estas preguntas.

Cómo trabaja un preparador físico con un deportista o equipo

Aunque cada profesional desarrolla su propia metodología, el proceso suele seguir una lógica bastante clara.

Primero hay que conocer las necesidades.

Después hay que evaluar.

A continuación se establecen objetivos y se diseña una planificación.

Posteriormente se aplica el entrenamiento.

Y finalmente se miden los resultados para decidir los siguientes pasos.

Podríamos resumirlo así:

Análisis → evaluación → planificación → entrenamiento → control → reajuste.

Lo importante es entender que ninguna de estas fases debería funcionar de manera aislada.

Pongamos un ejemplo sencillo.

Un futbolista necesita mejorar su capacidad para repetir acciones de alta intensidad durante un partido.

Sería fácil pensar simplemente en añadir trabajo cardiovascular.

Pero antes deberíamos preguntarnos:

  • ¿Qué posición juega?
  • ¿Cuándo aparece la fatiga?
  • ¿Cuánto juega?
  • ¿Qué volumen de entrenamiento realiza ya con el equipo?
  • ¿Cómo están sus niveles de fuerza?
  • ¿Cuándo será la próxima competición?
  • ¿Qué carga puede tolerar?

Solo entonces tiene sentido elegir el entrenamiento.

Por eso, uno de los errores habituales al iniciarse en preparación física es enamorarse demasiado de los ejercicios.

Los ejercicios son herramientas.

Lo realmente importante es saber por qué eliges cada una.

Qué capacidades físicas trabaja un preparador físico

No existe una única capacidad que determine el rendimiento.

El preparador físico trabaja diferentes cualidades dependiendo de las características del deporte y del deportista.

Entre las principales encontramos:

Fuerza

Es una de las capacidades fundamentales en prácticamente cualquier disciplina deportiva.

Puede influir en acciones como acelerar, saltar, cambiar de dirección, golpear, frenar o soportar determinadas cargas.

Resistencia

Permite mantener el rendimiento durante el tiempo que exige una determinada actividad.

Pero existen diferentes manifestaciones de resistencia, por lo que nuevamente debemos adaptar el entrenamiento al deporte.

Velocidad

No se limita a correr rápido.

Puede incluir velocidad máxima, aceleración, desaceleración, reacción y capacidad para realizar determinadas acciones en el menor tiempo posible.

Potencia

Representa la capacidad de producir fuerza rápidamente y tiene una enorme importancia en gestos explosivos.

Movilidad

Una movilidad adecuada permite ejecutar determinados movimientos y posiciones de manera eficiente según las necesidades individuales.

Coordinación

Especialmente relevante en deportes donde las acciones físicas deben integrarse continuamente con gestos técnicos y cambios del entorno.

La clave está en comprender que estas capacidades interactúan.

Un preparador físico no construye diferentes piezas independientes. Intenta desarrollar un deportista capaz de utilizarlas conjuntamente cuando la competición se lo exige.

¿Qué papel tiene en la prevención y readaptación de lesiones?

Esta es otra parte de la profesión que conviene explicar bien.

La preparación física puede contribuir a reducir determinados factores relacionados con el riesgo de lesión mediante una buena gestión de cargas, entrenamiento de fuerza, progresión adecuada y trabajo sobre necesidades individuales.

Eso no significa que exista un entrenamiento capaz de garantizar que un deportista nunca vaya a lesionarse.

El riesgo cero no existe.

Lo que sí podemos hacer es preparar al organismo para tolerar mejor las demandas a las que va a enfrentarse.

Cuando existe una lesión, además, el preparador físico puede formar parte del equipo multidisciplinar durante determinadas etapas del proceso y colaborar con otros profesionales dentro de su ámbito de actuación.

Aquí aparece la readaptación deportiva.

Su finalidad es conseguir que el deportista vaya recuperando progresivamente las capacidades físicas necesarias para volver a entrenar y competir con las exigencias de su disciplina.

Y este proceso requiere criterio.

No basta con que una persona pueda realizar un movimiento sin molestias.

Un futbolista no vuelve a competir simplemente porque pueda correr.

  • Necesita acelerar.
  • Frenar.
  • Cambiar de dirección.
  • Saltar.
  • Contactar con otros jugadores.
  • Repetir esfuerzos.
  • Tolerar fatiga.
  • Y realizar todo ello dentro de un contexto deportivo imprevisible.

Por eso, preparación física y readaptación están estrechamente relacionadas, especialmente en el deporte de rendimiento.

Diferencias entre preparador físico y entrenador personal

Es probablemente una de las confusiones más habituales.

Ambos profesionales trabajan mediante ejercicio físico y existen competencias que pueden solaparse, pero el contexto y los objetivos suelen ser diferentes.

El entrenador personal trabaja habitualmente de forma individual con clientes que pueden perseguir objetivos como:

  • Mejorar su condición física.
  • Ganar fuerza.
  • Aumentar masa muscular.
  • Reducir grasa corporal.
  • Mejorar movilidad.
  • Crear hábitos de entrenamiento.
  • Prepararse para determinadas actividades.

El preparador físico está especialmente vinculado al rendimiento deportivo y a las demandas específicas de una disciplina.

Puede trabajar individualmente con un deportista, pero también formar parte del cuerpo técnico de un equipo.

En ese contexto necesita integrar su trabajo dentro de la planificación deportiva global.

Por ejemplo, un preparador físico de fútbol no puede diseñar sus sesiones ignorando el entrenamiento técnico y táctico.

Su trabajo tiene que convivir con el del entrenador principal y con el resto del cuerpo técnico.

Por tanto, no se trata de decidir qué profesión es mejor.

Se trata de entender que responden a contextos y necesidades diferentes.

Diferencias entre preparador físico y entrenador deportivo

También es importante distinguir al preparador físico del entrenador de una disciplina concreta.

El entrenador deportivo dirige principalmente el desarrollo técnico y táctico relacionado con su deporte.

Un entrenador de fútbol, por ejemplo, trabaja cuestiones como:

  • Modelo de juego.
  • Organización ofensiva.
  • Organización defensiva.
  • Estrategia.
  • Toma de decisiones.
  • Aspectos técnicos.
  • Gestión del equipo.

El preparador físico se centra especialmente en desarrollar las capacidades físicas necesarias para que los jugadores puedan responder a esas exigencias.

Pero en el alto rendimiento moderno ambas áreas están conectadas.

Por eso, entrenador y preparador físico necesitan comunicarse constantemente.

La planificación funciona mucho mejor cuando el cuerpo técnico trabaja como un equipo y no como departamentos independientes.

¿Dónde puede trabajar un preparador físico?

Las posibilidades son mucho más amplias de lo que a veces se piensa.

Dependiendo de su formación y especialización, puede desarrollar su carrera en diferentes contextos:

  • Clubes deportivos.
  • Equipos profesionales o semiprofesionales.
  • Canteras y academias.
  • Federaciones.
  • Centros de alto rendimiento.
  • Centros de entrenamiento.
  • Proyectos privados de rendimiento.
  • Entrenamiento individual de deportistas.
  • Investigación y formación.
  • Consultoría relacionada con rendimiento deportivo.

Dentro de un mismo ámbito también existen perfiles cada vez más especializados.

En fútbol, por ejemplo, pueden aparecer profesionales centrados especialmente en fuerza, control de cargas, rendimiento, prevención, readaptación o análisis de datos aplicados al entrenamiento.

Y esta especialización es una tendencia lógica.

Cuanto más profesional se vuelve un sector, más conocimiento específico exige.

¿Qué hay que estudiar para ser preparador físico?

Si quieres desarrollar una carrera profesional sólida en preparación física, necesitas formación en ciencias del deporte.

El Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte es una de las vías académicas fundamentales para adquirir conocimientos sobre ámbitos como:

  • Anatomía.
  • Fisiología.
  • Biomecánica.
  • Teoría del entrenamiento.
  • Planificación.
  • Evaluación.
  • Metodología deportiva.
  • Psicología.
  • Investigación.

Además, el ejercicio de determinadas profesiones deportivas está regulado de manera diferente según la comunidad autónoma, por lo que es importante comprobar la normativa aplicable en el territorio donde vayas a ejercer.

Pero acabar un grado tampoco significa haber terminado de aprender.

De hecho, normalmente ocurre todo lo contrario.

La carrera proporciona una base amplia.

Después llega la especialización.

Y es ahí donde un profesional puede profundizar en ámbitos como preparación física en fútbol, entrenamiento de fuerza, prevención de lesiones, readaptación deportiva, análisis del rendimiento o tecnología aplicada al deporte.

¿Qué habilidades necesita un buen preparador físico?

Saber teoría del entrenamiento es imprescindible, pero no suficiente.

Un buen profesional necesita combinar conocimiento científico, capacidad práctica y habilidades personales.

Capacidad de planificación

Debe ser capaz de transformar objetivos generales en programas concretos y progresivos.

Capacidad de análisis

No todo lo que estaba previsto funciona exactamente como esperábamos.

El profesional tiene que observar lo que sucede y tomar decisiones.

Conocimiento científico

El entrenamiento evoluciona continuamente.

Hay que saber interpretar investigación, actualizar conocimientos y evitar construir una metodología únicamente sobre modas.

Capacidad para individualizar

Dos deportistas pueden responder de forma completamente diferente al mismo entrenamiento.

Por eso, copiar programas rara vez es una buena estrategia.

Comunicación

Un preparador físico no trabaja con hojas de cálculo.

Trabaja con personas.

Tiene que explicar, escuchar, coordinarse con otros profesionales y conseguir que el deportista comprenda lo que está haciendo.

Trabajo en equipo

Especialmente en deporte profesional, tendrá que coordinarse con entrenadores, fisioterapeutas, médicos, analistas y otros miembros del cuerpo técnico.

Capacidad para interpretar datos

La tecnología genera cada vez más información.

El reto ya no es simplemente obtener datos, sino saber cuáles son importantes y convertirlos en decisiones útiles.

¿Cómo especializarte y crecer profesionalmente como preparador físico?

Una vez construida una buena base, llega una pregunta importante:

¿En qué quieres ser realmente bueno?

Porque intentar saber absolutamente de todo suele acabar convirtiéndonos en profesionales demasiado generalistas.

Puedes especializarte por modalidad deportiva:

  • Fútbol.
  • Baloncesto.
  • Atletismo.
  • Tenis.
  • Deportes de combate.

O puedes hacerlo por área de conocimiento:

  • Fuerza.
  • Prevención de lesiones.
  • Readaptación.
  • Control de cargas.
  • Análisis del rendimiento.
  • Tecnología deportiva.

La especialización te permite profundizar mucho más en las necesidades concretas del contexto en el que quieres trabajar.

En fútbol, por ejemplo, ya no basta con conocer ejercicios de fuerza y resistencia.

Un preparador físico necesita comprender cómo estructurar una temporada, organizar microciclos, combinar diferentes cargas, evaluar el estado de forma del jugador y adaptar el entrenamiento al calendario competitivo.

También necesita comprender cómo cambia el trabajo según el momento de la temporada y las características individuales de cada futbolista.

Ese conocimiento aplicado es precisamente lo que termina diferenciando a un profesional que simplemente conoce ejercicios de otro que sabe tomar decisiones sobre el entrenamiento.

Y esa diferencia importa mucho cuando quieres avanzar hacia entornos profesionales.

Fórmate en preparación física con ESCIDE

Si después de conocer qué es un preparador físico tienes claro que quieres avanzar profesionalmente en esta área, el siguiente paso es construir una formación sólida y después especializarte.

En ESCIDE contamos con diferentes vías dependiendo del momento profesional en el que estés.

Si tu objetivo es especializarte específicamente en fútbol, el Máster en Preparación Física y Readaptación en Fútbol de ESCIDE está orientado al trabajo real dentro de este deporte.

La formación profundiza en aspectos como:

  • Planificación y periodización de una temporada completa.
  • Macrociclos, mesociclos y microciclos.
  • Entrenamiento de fuerza.
  • Entrenamiento cardiovascular.
  • Análisis y control del esfuerzo.
  • Biomarcadores y test aplicados al rendimiento.
  • Prevención de lesiones.
  • Readaptación deportiva.
  • Coordinación con el cuerpo técnico.

El programa está dirigido por Roberto Durán, Doctor en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y especialista en preparación física y readaptación deportiva, y se plantea desde una metodología práctica orientada a las exigencias del fútbol.

Si ya tienes una base académica y quieres avanzar hacia clubes, academias o contextos de mayor rendimiento, especializarte puede ser el paso que convierta conocimientos generales sobre entrenamiento en una metodología profesional mucho más completa.

Y si todavía estás empezando tu recorrido académico, también puedes conocer el Grado en CAFYD online.

En cualquier caso, convertirse en un buen preparador físico no consiste únicamente en acumular títulos.

  • Consiste en aprender a observar.
  • Evaluar.
  • Planificar.
  • Aplicar.
  • Medir.

Y saber modificar lo que haces cuando la situación lo exige.

Porque al final, la preparación física profesional no consiste en tener una biblioteca interminable de ejercicios.

Consiste en saber elegir el estímulo adecuado para el deportista adecuado en el momento adecuado.

Roberto Durán: Rector ESCIDE

Redactado por Roberto Durán

Roberto Durán es Doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y readaptador deportivo en fútbol profesional. Cuenta con más de 20 años de experiencia trabajando en entrenamiento personal y procesos de readaptación deportiva, colaborando con clubes de primera división del fútbol español y centros deportivos de referencia como Virgin Active, Holmes Place y la Clínica Universidad de Navarra. Es autor de dos libros de entrenamiento de fuerza aplicados a la readaptación deportiva publicados por la editorial ANAYA y ha sido profesor universitario en UNIR y UCAM.

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